con el fin de año,
e irse de copas con los primeros
labios de hada que se crucen
en los pasos de uno.
Celebrar cada fracaso
como un rotundo éxito,
reírse absolutamente de todo
empezando por uno mismo
sin perder la compostura.
Cumplir años
tan sólo para sentirse más joven,
sacar la lengua
a las autoridades más arrogantes,
criminales, Netanyahues
e inútiles.
Salir corriendo
ante las amenazas de una vomitiva felicidad,
cultivar cierta falta de autoestima
para que no desaparezca
¡nunca! la curiosidad
y las ganas de aprender a
cada instante.
Y así vivir con alegría
hasta el último día.
Dani T. T. 31/2/2025
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