Trás la cuarentena
todo y nada seguia igual,
había que seguir levantándose A diArio
para volver a empezar
de nuevo.
El pasado ya no existia.
Bueno, más bien
era un espejismo lleno
de recuerdos levitando,
entre caras de niebla,
y complEjos aprendidos.
El futuro,
siempre amenazante
con promesas afiladas,
que, a veces, paralizaban
todos los sueÑos.
Siempre es ahora.
Trás la cuarentena
se me presentaba
más que nunca, un Vacío:
el vacío
hambriento y luminoso de la vida.
Todavía Y de nuevo,
todo y nada era possible
en ese navegar
hacia la Belleza y la Ternura
en la incerteza
del exirtir, de Repente.
Dani. T. febre, 2012.
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