Horas enloquecidas, horas movidas,horas decisivas
para salir corriendo en cualquier
dirección.
Para volar más allá de
la ralla del horizonte.
Pues vivir
por encima de todo es escapar
de uno mismo,
de las apariencias de este mundo tan ficticio,
de uno mismo,
de los demás
de todos,
y de nadie en concreto.
ESCAPAR
PARA no huir,
confundiéndolo absolutamente todo:
Dios con el diablo,
el Mal con el Bien,
Yo contigo,
la irrealidad de fuerA
con la reAlidad de dentro,
Vosotros con nadie,
nadie con Nadie.
Y bailar, reír, amor, cantar,
jugar a ser aroma de libertad
y saber morir para cambiar de piel,
de mirada, de ojos,
de paisaje, de melodía, de dirección,
de Vida, de verdad, de pensamiento,
de traje, de amor, de cama, de postura...
Y luego
empezar por el final,
andar con las manos,
besar al viento,
burlar a la autoridad,
amar a cualquiera
que no prometa NaDA
DE nothing,
subir para bajar,
bajar y volar
más allá de todo Horizonte.
Y al fin
escapar.
Sí, escapar
hacía dentro
y ser aire
de serenidad...
Dani T. D. 8/5/2026