Esta vida demasiado breve
y a menudo se hace tan larga...
como los horas laborales.
Esta vida demasiado mortal,
y a la par tan absurda
como si Dios existiera.
Vida que se desparrama
al rededor de uno,
al rededor nuestro.
Un bello vértigo entre
el deseo y el miedo,
el tedio y la ilusión.
Esta vida tan breve,
tan breve que a menudo
se hace larga.
Tan larga como un día
sin el perfume de tus ojos.

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