tendía a ser
un fiscal progresista,
porque estaba
de moda.
Pero cuando empezó
a darle a la maza
para decretar sentencia,
se corrió de placer
y empezó a conservar
el gusto de no saltarse
su propia interpretación
de la Ley de turno.
Y aunque fuese inoportuno,
la Ley que siempre valía
era la que él siempre
reinterpretaba y sentenciaba,
aunque el gobierno de turno
fuese contrario
a su intereses,
que estos,
de entrada
siempre parecían
sustancialmente neutros.
Dani T. D. 28/5/2026
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