en las plazas públicas del interior.
A menudo la realidad es una versión
de la más inmediata irrealidad;
pues en verdad nunca se sabe
qué diablos es todo esto de la vida
y yo qué se que cuentos más...
Cuando frente a una pantalla de ordenador,
en una idiota oficina,
los dedos saltan entre la teclas
como sorteando otra muerte administrativa,
mientras tras los cristales,
el simulacro de la existencia
juega al ajedrez con
un viento alquilado
y ligeramente vacilante.
Y acaso un Dios inexistente,
plasta
y aparentemente compasivo
se aburre
y, de paso nos ABURRE
entre tantos estímulos.
tan adictivos como
criminales.
Dani T. D. 5/5/2026
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