Ya sea por la izquierda, por la derecha, por el centro o por los extremos, que en cuanto llegan al poder acaban corrompiéndose.
¿Por qué?
Quizás porqué cuando se llega al poder es muy fácil que te tienten. Que te compren a cambio de más poder. Que uno sea crea especial al gobernar un país, una universidad, una empresa o hasta una inocente presidencia de escalera.
Es muy difícil, por lo que se ve, que un político sea realmente humilde. Y más, si llega al poder, a lo más alto. Y cuando acaban la legislatura, no se quieren ir, y aceptan altos cargos en importantes corporaciones, en donde se esconde el verdadero poder.
La democracia es de los sistemas político, el menos malo. Y por extensión, ¿el menos corrupto? Puede que sí, puede que no.
Aunque estos son tiempos un tanto revueltos (como casi todos), en los que corre, entre otras cosas (revolucionarias o no) una tendencia ideológica (vacía) cuya finalidad es acabar con la democracia y propiciar cada vez más una global tecnocracia. Y así beneficiar a las altas corporaciones, las que rigen este sistema gran casino.
En definitiva, beneficiar a los más ricos, como siempre. Y de aquí viene el fascismo, el nazismo, el Trumpismo...¡Que asco
Estamos atrapados en un sistema económico capitalista cada vez más salvaje, que, entre otras cosas y principalmente, fomenta la corrupción como la primera gran lección para llegar a lo más alto. Y es que como dijo Pessoa: "El mundo es de quien no siente".
Y así, se ha rescatado la ley del más fuerte. La tan mediocre filosofía del cuanto tienes, cuanto vales. En resumen, como cantaba ese profeta de la canción, convertido ahora en viejo verde: La vida sigue igual.
Ya lo decía Groucho: Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cimas de la miseria.
Dani T. D. 25/5/2026
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