por avenidas de niebla,
perdiendo por enésima vez
la brújula de los sueños.
Simulando que se está
bien vivo dentro de este cuerpo
de barro quebrado con
un alma hecha añicos.
Deambulando de aquí para allá
y de allá al más acá. Para,
después de todo, comprobar
por enésima vez,
que todo ha sido -y es-
un fraude.
Sólo vale la pena reír y bailar
para paliar el vacío
que se amontona en uno mismo,
y de paso burlar
el desastre de este mundo
tan feo
y absurdo.
Dani T. D. 20/5/2026
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