viernes, 7 de junio de 2013

Día nocturno




El despertador sonó a la hora acostumbrada. Con la mano derecha, tanteó la mesilla de noche hasta alcanzarlo y apagarlo. “¡Ay, cállate ya, pesado, que eres un pesado!”, le dijo con la naturalidad de quien bosteza. “Qué raro, son las ocho y no entra ni medio rayo de sol por la persiana, y mira que está agujereada. Debe de hacer un día horrible”. Este pensamiento, en principio tan inocente, le golpeó en la frente como cien toneladas de sangre. Sin quererlo, o tal vez queriéndolo, se había dado un gran motivo para no levantarse de la cama. Lástima que fuera lunes y hubiera que ir a trabajar. Lástima. 

Sacó los pies de la colcha y buscó sus zapatillas de casa, pero lo cierto es que no veía absolutamente nada. Por un momento, pensó que se había equivocado al poner la hora de alarma. Un vistazo a la mesilla de noche le sacó de dudas. “Joder, debe de estar montándose la tormenta del siglo”. Se sacudió la pereza lo mejor que pudo y se incorporó lenta y pausadamente, como un viejo cubierto de achaques y penas. 

Tiró de la cuerda de la persiana y la sorpresa fue mayúscula: ¡eran las ocho y cuarto de la mañana y no había amanecido, en pleno mes de junio! Abrió totalmente la persiana y asomó la cabeza por la ventana. “No puede ser, no puede ser que sea de noche. ¡Ay, mi madre, que ha llegado el día del juicio final o yo he perdido la cabeza!”. La verdad es que acaban de suceder las dos cosas. 

Bueno, la cabeza ya la había perdido hace tiempo, pues hacía meses que se acostaba, dormía, se levantaba y vivía como un autómata. En algún lugar de su cerebro, tal vez la parte más inteligente que le quedaba, alguien había decidido que era mejor no pensar en la vida descolorida e insípida que llevaba. Hacía tiempo que no sabía por qué trabaja en donde lo hacía, por qué vivía donde vivía y por qué se juntaba con la gente que se juntaba. Hacía tiempo que los días se habían vuelto grises, sin brillo, vacíos, inertes.  

“¿Y qué hago yo ahora?, se preguntaba la parte menos inteligente de su cerebro. ¿Espero a que abran la oficina y pregunto qué coño pasa, o me voy y me presento allí como si no sucediera nada? El sol también tiene derecho a un día tonto, ¿o no?”. Lo cierto es que no sabía si reír o llorar, así que optó por lo primero, sin saber por qué. La vida a veces se decide en fracciones de segundo, y esa “decisión” era la prueba de ello. 

El sonido de sus carcajadas le asustó un poco. No se reconocía en ellas. Tal vez hacía demasiado tiempo que no se reía de sí mismo, de su vida, de su no-vida, de todo… Eso le dio qué pensar. ¡Atención, paren máquinas, que Juan se ha parado a pensar en el sentido de su vida! Después de perder la cabeza y encontrarla, se acercaba el momento del juicio final.

Sentado en el sofá, incapaz de tomar una decisión, las carcajadas fueron cuajando y metamorfoseándose en lágrimas tan espesas que Juan pudo percibir con nitidez el sabor a decepción y a sal. Y cómo le escocían… Sentía como si las gotas estuvieran resquebrajando una vieja máscara, construida a golpe de talonario e hipocresía. Sí, el juicio final había comenzado y Juan tenía todas las papeletas para convertirse en el único culpable del fracaso de su vida. Al menos ahora era consciente de que llevaba años viviendo en la más absoluta oscuridad. 





jueves, 6 de junio de 2013

PRUGUNTAR PER VIURE I VIURE PREGUNTANT

Des de sempre la Glòria s'havia fet preguntes (clar, que qui més qui menys tothom és fa preguntes, o no?). Però per a la Gloria això de fer-se preguntes era el pà de cada dia. No només es feia preguntes, sinó que se les anava apuntant en llibretes. Llibretes que guardava en un moble que s'havia comprat en uns grans suecs en la tarda d'un divendres de primavera.
   La Glòria era una dona d'uns quaranta cins anys. Soltera. Vivia sola. Però no se sentia gens sola. De vegades sortia amb homes i dones i tenia amants. Però no l'interessava gens la idea de crea una familia. "ja n'hi ha massa gent al món. A més la familia és un invent que utilitza el poder per controlar millor a la població", això pensava ella. Bé, pensava... exactament a vegades pensava això. Perquè el fer-se preguntes, els plantejaments i les convicions d'una, canvien constantment. I això ja anava bé a la Glòria. Cadascú, és cadascú. O no, perquè hi ha també qui pensa que tothom, en essència, és la mateixa persona.
   La Glòria treballava en la bibloteca del seu barri. Ja feias uns vint anys que treballava. Estava contenta en aquell treball. Tot el matí envoltada de llibres. I després, a la tarda, anava a la recerca de noves preguntes. Moltes d'aquestes preguntes havien tingut la seva resposta. Clar, que alhora, aquestes respostes generaven més preguntes.
   La Glòria estava del tot convençuda que hi havien preguntes elementals o no tant elementals com ara: Qui sóc? D'onc vinc? Hi ha vida abans de la mort? Ha de tenir sentit la vida? Realment el progrés és progrés? Realment és intel.ligent l'home? Pensem o simplement parlem amb nosaltres mateixòs? El animals són més civilitzats que nosaltres? Si existís realment déu, hauria creat l'home? Com és que estic convençuda que déu no existeix? Tot i res és el mateix? Viure no és un altra manera d'estar mort? Els bisbes creuen realment en déu? La vida no serà una somni amb mols sentits alhora? que mai tenien una resposta clara. Clar, que finalment la dona s'havia proposat un dia de buscar un savi perquè li donés un resposta aquestes preguntes.Perquè, d'acord, molts llibres de la biblioteca on treballava li havien donat repostes, però en el fons anhelava anar més enllà, molt més enllà. I això li dónava un plaer del tot indescriptible. De fet els llibres, més que trobar respostes, son gran generadors de preguntes.
  Un dia la Gloria va escoltar per la ràdio l'entrevista que li feien a un savi. Pero no es tractava d'un savi qualsevol. Ja que segons deien, les veus entes, aquell savi posiblement ho sabia tot. La Gloria va anant enant seguint l'entrevista i s'entusiasmava per moment ja que sentir aquella veu sàvia i clara era com fer dansar l'intel.lecte i l´ànima. Efectivament aquell home vell -s través de la veu es podia fer apreci i calcular per sobre l'edat d'aquell ancià, que segurament rondava els noranta anys- era impressionant escoltar el que deia.
(Continuará...)

Dani T. juny, 2013

miércoles, 5 de junio de 2013

EN EL FONDO MORIR ES RENOVARSE

   Hay martes que le despiertan a uno como si estuviera completamente muerto. Muerto pero vivo, es decir com un ministro de cultura. O como un ministro de la iglesia.
El otra martes fue uno de esos días. Y me levanté de la cama, dejando una amante eteria en el aire espeso de la habitación, que me mató a preguntas de algodón la noche interior. Me volví a vestir de hombre normal, como en la canción de Extremoduro. Y sin ganas me fuí a trabajas, normal.
   Pero mis pies confundieron los pasos. Y pasito a pasito  llegué al desierto que hay en la periferia de la existencia. Allá dónde nacen las canciones de Cohen y de Sabina. Allá dónde el tiempo se descompene en caballitos de mar transparente y que son expertos en juegos de mesa. Allá dóndé, como escribió Borges, todos los hombres son el mismo hombre. O la misma mujer.
  La arena de ese desierto era lila y de vez en cuando aparecían árboles con interogantes como hojas. Aquel desierto parecía inmenso. Al principio me puse especialmente tenso al comprovar que me había perdido. Quise llamar a la oficina, pero me habia quedado sin saldo. Entonces me paré, me senté en la arena, y con las piernas cruzadas respiré fondo tres veces. Y me tranquilece. Luego me dije: No te quejes, la vida es rara. Aprovecha para saborear el verdadero sabor de las cosas.
  En unos minutos, y por arte de magia, aparecio el genio de Diógenes con la cara de Groucho Marx, que mirándome fijamente a los ojos me dijo: Dani, aprovecha estas en el sitio perfecto. Vive sin más, déjate llevar. Total tu también nunca aceptarías ser miembro de un club en el que te aceptaran como socio.
  Desde aquel martes soy otro. Ahora me llamó Julius Marx y actuó en un cabaret junto con otros cachondos y golfos artistas, en medio del desierto, cinco veces por semana.  Aquí se intercambian ideas, caricias, besos, orgasmos, aventuras, opiniones. Se comparten risas, botellas, flores, sueños, ilusiones, bacadillos de calamares, discos de Iggy Pop. Si quereís venir sólo teneis que cerrar los ojos y respirar tres veces profundamente. Si os pilla en el curro, mejor. Total, la más inmediata y gris realidad es una cochina y cobarde mentira.

Dani T junio, 2013

lunes, 3 de junio de 2013

FRAGMENTOS DE LLUVIA

 Con los bolsillos llenos de lluvia y, una canción de Tom Waits en el cacumen, me abrí paso por los pasillos de los colores desgastados de esta ciudad imposible.
 Huía de las prisas. Yo era prisa, velocidad subliminal, conjunto de átomos que conforman una masa -o algo por el estilo- y van a la loca e ingénua búsqueda de algo vivo-. Y como Diógenes, yo también llevaba conmigo un farol -¿o una escala de picas?-. Yo qué sé. Quería luz para dislumbrar, que no alumbrar, en la más opaca claridad del día.
  Quería, como todos, soñar que estaba vivo.
Porque esa es otra. No, no que no va en coña, ¡¡¡¡lo digo en serio!!!!!!!!!
Huir era esencial para mi. ¿Hasta dónde quería llegar? ¿Qué quería encontrar?
La verdad es que no lo sé. Pero claro ¿es verdad la verdad?
En última instancia supongo que quería engañar a la soledad incorporia de mi condición existencial. O sea, besar al fin los besos que crecían de tu boca. ¿Pero dónde te escondias?
A lo mejor, lo más seguro, es que no existiesex. O que estuvieras dentro de mi. Al otro lado de mi yo.
Mi yo, pura máscara llena de miedo. Pura expresión, fruto de la nada.
Te encontraré. Y si no te inventaré, como amenudo me invento que estoy vivo.
 Sigo en la fuga esencial de la vida.
Sigo ardiendo por dentro en cada latido, como canta Spreengteen.
Sigo sediento tras los pasos de la PASIÓN  más DESENFRENADA de nada en particular.

Dani, junio, 2013.

martes, 28 de mayo de 2013

SALVAJE Y LIBRE

Me voy hacia ningún lugar,
venderé todos mis frustraciones
en el mercadillo dominical
y cambiaré las lágrimas más amargas
por la compañia entrañable de la luna.

La lluvia me lavará las maletas,
la Aurora perfumará todos mis besos,
volveré a empezar nada por el final
y bailaré un vals con el viento
más salvaje y libre.

Creceré al revés de mi mismo,
cada dia seré más un niño sin miedo a crecer,
me cambiaré la cabeza y el alma
en  cuanto me entren ganas
esquivando las dagas del destino más gris.

Me lanzaré al bacio a diario
y sin red, sacaré la lengua a la puta rutina,
compraré caricias de miel a cachondas desconoCidas,
atracaré la más amarga amargura
con una descarada sonrisa.

Venderé mi alma
a la más interesante bandida,
le perderé el respeto
al futuro más engañabobos.

Al final me moriré
sin darme cuenta,
para volver a nacer
con más alegría,
con más ternUra,
con más cachondeo,
con más libertad interior,
con mas ¡VIDA!

Dani T. mayo, 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

REMEMORANDO FUTUROS (o tras las huellas de Pessoa)

Dentro de mi mismo
recorro los desiertos
gastados del corazón.

Tampoco estoy tan mal,
más bien
ando un tanto descolocao.

Después recorro las arterias,
visito los riñones,
medito en el estómago,
y bebo un baso de agua fría en el hígado.

No sé lo que busco,
claro que ¿quién lo sabe?
Quien más, quien menos anda perdido.

A fuera, me espera
el mundo, y la vida
como prolongaciones
de uno mismo.

Como continuando este juego
de ficción en la más accidentada existencia;
en un cosmos que se estira y se contrae,
como los latidos que escupe el corazón.

En el cuarto de baño
me contemplo el rostro en el espejo,
no me convence esa máscara herida
y cansada de nada en particular.

Al fin supongo que todo es
el resultado del reflejo
de los estados de ánimo
de uno.

Uno que es muchos
y nadie a la vez.

.Dani T. mayo, 2013.

ANSIOSES HORES

      Ansioses hores de plata planegen pel nou paisatge  d'un dimecres esgotat de res en concret, rebotant per les parets  d'un temp...