Cuando los espejos se despeinan,
y los sueños llegan tarde.
Cuando la oficina es un falso exilio
para los rotos corazones.
Y los besos se estrellan
en los parabrisas de los taxis,
mientras una luna de cartón
recorre los vagones del metro
mendigando algo de amor.
Mientras el planeta sigue gravitando
al rededor de un pedazo de membrillo,
persiste la atracción hacia el astro
con una fuerza gravitatoria alegre,
a pesar de todo.
Dani T. D. 2/2/2026
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