El vacío, sutilmente, se va propagando,
se cuela en los vagones del metro,
esquivando los viajeros con sus mirada
enganchada a sus móviles con pantallas,
transmitiendo mensajes por el universo.
El vacío esta lleno de imágenes,
imágenes que ya somos tu, ella y yo.
Ellas, ellos y los otros.
Náufragos muertos de sed.
Sed cibernética que transforma las ánimas
en simples consumidoras de bytes,
rebotando por las esquinas de este mundo
cada vez más virtual y desértico.
Dani T. D. 5/11/2026

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